Queridos paisanos:
El año pasado escribí un poema a mi tierra que difiere mucho del actual. El año pasado estaba enamorada de Villena. Este año la quiero; por eso mi canto suena diferente.
VILLENA
Somnolienta ciudad donde los hombres preguntan
¿A dónde vamos ahora?
Un día le dijeron a tus hijos que llegaran
hasta la cima del cielo
y se quedaron dormidos hasta el alba
clavando ataúdes y construyendo colmenas.
Me dicen que eres tibia y yo lo creo
porque has permanecido muda e indiferente
ante los golpes;
Tus hijos se han sentado a la puerta de sus casas
para ver desaparecer viejas calles y las Cruces en la sombra del recuerdo.
Y mientras acallaban los gritos de las piedras destruidas
tus hombres trenzaban con vino sus conciencias
cantando el adiós con guitarras.
Me dicen que eres hipócrita y yo lo afirmo
porque todos contamos falsas historias
de cómo contribuimos a tu grandeza;
y huimos furtivamente por entre las hojas
cuando algún vecino pide rojo rescoldo o lenguaje de estrellas.
Me dicen que eres cruel y yo contesto
He atisbado el hambre en alguno de tus niños
y el aleteo de la desesperanza en tus ancianos.
Hoy te he paseado a medianoche
para volver a soñarte a través de la vida
añorando aquellos hombres fuertes que te construyeron
y a las mujeres que cantaban las nanas a tus hijos.
Podría entonar himnos a tu castillo que reposa en los brazos del cielo
o las campanadas de Santiago y Santa María que frotan las mejillas del viento
o al peculiar lenguaje de tus hijos que los distingue del resto de las músicas
o las viejas calles barridas de invierno o recuerdos
o los cuatro de septiembre cuando la al alábega abre su escotillón al cielo.
Podría, pero no quiero arroparme en el sueño;
¡Quiero abrir puertas en la noche!
¡Caminar por senderos abiertos a la audacia y al futuro!
VILLENA
Somnolienta ciudad donde los hombres preguntan:
¿A dónde vamos ahora?
Un día le dijeron a tus hijos que llegaran hasta la cima
y comenzaron a subir los altos peldaños al cielo.
M.ª DOLORES GRAS
Extraído de la Revista Villena de 1980
Somnolienta ciudad donde los hombres preguntan
¿A dónde vamos ahora?
Un día le dijeron a tus hijos que llegaran
hasta la cima del cielo
y se quedaron dormidos hasta el alba
clavando ataúdes y construyendo colmenas.
Me dicen que eres tibia y yo lo creo
porque has permanecido muda e indiferente
ante los golpes;
Tus hijos se han sentado a la puerta de sus casas
para ver desaparecer viejas calles y las Cruces en la sombra del recuerdo.
Y mientras acallaban los gritos de las piedras destruidas
tus hombres trenzaban con vino sus conciencias
cantando el adiós con guitarras.
Me dicen que eres hipócrita y yo lo afirmo
porque todos contamos falsas historias
de cómo contribuimos a tu grandeza;
y huimos furtivamente por entre las hojas
cuando algún vecino pide rojo rescoldo o lenguaje de estrellas.
Me dicen que eres cruel y yo contesto
He atisbado el hambre en alguno de tus niños
y el aleteo de la desesperanza en tus ancianos.
Hoy te he paseado a medianoche
para volver a soñarte a través de la vida
añorando aquellos hombres fuertes que te construyeron
y a las mujeres que cantaban las nanas a tus hijos.
Podría entonar himnos a tu castillo que reposa en los brazos del cielo
o las campanadas de Santiago y Santa María que frotan las mejillas del viento
o al peculiar lenguaje de tus hijos que los distingue del resto de las músicas
o las viejas calles barridas de invierno o recuerdos
o los cuatro de septiembre cuando la al alábega abre su escotillón al cielo.
Podría, pero no quiero arroparme en el sueño;
¡Quiero abrir puertas en la noche!
¡Caminar por senderos abiertos a la audacia y al futuro!
VILLENA
Somnolienta ciudad donde los hombres preguntan:
¿A dónde vamos ahora?
Un día le dijeron a tus hijos que llegaran hasta la cima
y comenzaron a subir los altos peldaños al cielo.
M.ª DOLORES GRAS
Extraído de la Revista Villena de 1980
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