EL PUEBLO VILLENENSE Por José Tarí
RODEADA por pueblos de habla valenciana y bajo la atalaya de su famoso y secular castillo, se yergue, pujante y poderosa, la antigua y nobilísima ciudad de Villena, de abolengo aristocrático y uno de los más preciados florones del escudo de Alicante.
Fue la agricultura su primitiva y más eficiente fuente de riqueza, debido a la fertilidad de sus huertas y campiñas, donde dilatadas plantaciones de vides rindieron y rinden los zumos y mostos de alta graduación con que, de antiguo, se elaboran afamados vinos; también son considerables las variedades de productos hortícolas, cereales y exquisitas frutas que se cosechan en su término municipal, y a su importante faceta agrícola se ha sumado, modernamente, la de tipo industrial, que ha venido con lo heterogéneo y varío de sus múltiples manifestaciones, a incrementar su riqueza, y, con ello, al acrecentamiento del factor que para la economía nacional siempre supieron rendir los villenenses por su abnegada laboriosidad y por su racial dinamismo.
En cuanto a los moradores de este vergel alicantino, es preciso e inexcusable sentar la aseveración de que al talento y a la cultura de los más y a la laboriosidad de todos, se debe la preponderancia económica y social que, dentro del concierto de ciudades hispanas, ha alcanzado el noble, generoso y acogedor pueblo villenense.
Fue la agricultura su primitiva y más eficiente fuente de riqueza, debido a la fertilidad de sus huertas y campiñas, donde dilatadas plantaciones de vides rindieron y rinden los zumos y mostos de alta graduación con que, de antiguo, se elaboran afamados vinos; también son considerables las variedades de productos hortícolas, cereales y exquisitas frutas que se cosechan en su término municipal, y a su importante faceta agrícola se ha sumado, modernamente, la de tipo industrial, que ha venido con lo heterogéneo y varío de sus múltiples manifestaciones, a incrementar su riqueza, y, con ello, al acrecentamiento del factor que para la economía nacional siempre supieron rendir los villenenses por su abnegada laboriosidad y por su racial dinamismo.
En cuanto a los moradores de este vergel alicantino, es preciso e inexcusable sentar la aseveración de que al talento y a la cultura de los más y a la laboriosidad de todos, se debe la preponderancia económica y social que, dentro del concierto de ciudades hispanas, ha alcanzado el noble, generoso y acogedor pueblo villenense.
Revista Villena 1952
Cedida por... Elia Estevan
No hay comentarios:
Publicar un comentario